La primera vez que estuve ahí me llevó mi Padre, era un nuevo lugar así que me tomó de la mano y él me guió, pero como era sorpresa me vendó los ojos.
Hasta la fecha no sé llegar aunque he podido ir sola, a veces cuando estoy intentando ir a otro lugar, de pronto reconozco un aroma muy peculiar que me hace identificarlo al instante dejando todo tomo la primer puerta abierta y estoy ya ahí.
Otras veces por el contrario, me he perdido semanas buscándolo, y cada día parezco estar más lejos de él, hasta que se me olvida qué buscaba y sigo inmersa en lo cotidiano. (Continuar leyendo)